dilluns, 5 de juliol de 2010

Perdónanos, mamá


Mamá,

Quisiera decirte que el suplicio al que estás sometida va a acabar, pero no puedo prometer algo que sé de antemano no poder cumplir.
Duele ver como agonizas ante nuestros actos, cada vez más salvajes, más lejanos a lo que tú nos enseñaste.
Nos creaste en tu benevoléncia; nos preparaste para ser una espécie inteligente, tu legado más completo, confiaste en nosotros desde un principio. Lejos de agradecerte cuanto hiciste por nosotros, lo utilizamos en tu contra de la forma más ruin; empezamos a herirte, a explotar tus riquezas que creímos nuestras. Los valores, quizá innatos en el principio, compartir, mantener, amar, respetar... yacen enterrados en el olvido, a punto de desaparecer. Se ha borrado la esencia de nuestras raíces, hemos renunciado conscientemente a nuestra naturaleza, decidiendo hacer más fuerte lo peor que hay en nosotros.

Lamento estar en este bando; desde aquí veo cómo te consumes, cómo nos estás dejando... tus ganas de marcharte, de acabar, se respiran en el viento; no sería justo juzgarte: lógico es tu deseo, tu decisión de poner punto y final a esta barbarie; te comprendo y te respeto profundamente, aunque eso conlleve inevitablemente nuestra desaparición.
No nos hemos ganado nuestro lugar en tu seno, merecemos ser escupidos de él de forma cruel; hemos demostrado no hablar otro idioma.


Hace ya demasiado tiempo que esta situación dura, y lo peor es que está muy lejos de empezar a menguar... Siento de veras todo esto; me ha tocado presenciar un momento en la evolución humana que dista mucho de parecerse al origen, a la intención; me gustaría haber disfrutado de tu mágia con total plenitud, y no a modo de excepción. 
Viviré lo que se avecine con total resignación, puesto que no he llegado a tiempo; en este juicio se me condena como espécie, no como individua. Déjame, sin embargo, darte las gracias por haberme dotado de conciencia para ver y sentir tu sufrimiento, y  para poder pedírte perdón por nuestra atroz existéncia, por no aprender nada de ti, por no valorar tus consejos, por no quererte y tratarte como te mereces.
Aunque tu paciencia se haya acabado, sé que podrás perdonarnos, Tierra; eres nuestra madre y, al fin y al cabo, una madre perdona siempre a sus crías.

0 paraules:

Publica un comentari a l'entrada

Deixa la teva paraula...

 
body{ cursor:url(http://cuw.iespana.es/archivos/animal33.ANI);} emoticonos